Como persona altamente sensible habrás notado que el cansancio, el agotamiento emocional, la necesidad de descansar, de estar a solas o la sensación de apatía o tristeza sin motivo pueden llegar a ser algo muy habitual. Antes de conocer tu rasgo probablemente habrás pensado que se debía a que eras una persona sensible, frágil o que quizás padecías algún tipo de trastorno o depresión oculta. Cualquier cosa menos algo positivo. A estas alturas, ya conocemos que nuestra forma de procesar la información y la cantidad que recibimos gracias a nuestros sentidos es mayor, en comparación a una persona no altamente sensible. Nuestro cerebro no tiene la capacidad de acotar y se extenúa con facilidad. El cerebro tiene entre otros muchos procesos, un “combustible” que lo hace funcionar. Los neurotransmisores y neuroreceptores, entre una larga lista de ellos encontramos la Serotonina. Se ha detectado que las personas PAS disponen de bajos niveles de Serotonina ¿Pero que es la S...